Hay una casita en Tarento, junto al puerto, una pequeña construcción en adobe y ladrillo, encalada una y mil veces en un vano intento de reinventarla cada vez que cambia de manos. En la fachada que enfrenta al mar hay una ventana cuyos vanos y persianas sufren el inmisericorde sol mediterráneo. Toda casa que se precie posee una historia que va ligada a ella, unas veces con luz, otras con sombras pero siempre particular y genuina.
Giuseppe la construyó con sus propias manos, como casi todos los tarentinos, vivía de lo que el mar surtía, así que tiró el pequeño cobertizo que su abuelo le dejó y la alzó cuando desposó a María, la flor que convirtió en oasis su desierto, como solía llamarla. Solía permanecer en la ventana al alba mientras el barco de Giuseppe entraba a puerto. Él hacía sonar la sirena tan pronto divisaba el resplandor de su mirada.
Hay hábitos que no por mucho repetirlos se convierten en rutina; aquella imagen en la ventana, aún siendo frecuente, no dejaba de ser un motivo de gozo, la razón de un aliento, el motor de su vida. Cuando las luces de Tarento se dibujaban en el horizonte, sobre el monótono chapoteo del agua sobre el casco de la nave, se elevaba la voz de Giuseppe cuyo torrente no cesaba hasta divisar la sonrisa de su amada en la ventana.
Tanto amor cabía en su cantar, tanta luz rebosaban sus notas y tanta felicidad procuraban a quienes las escuchaban que aún hoy los tarentinos cortejan a la persona amada con él.
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lunes, 6 de febrero de 2012
viernes, 29 de julio de 2011
Silencio de amor
Un padre viudo que no ha superado la muerte de su mujer, no ha elaborado su duelo y de una forma inconsciente aborta cualquier posibilidad de nueva relación, además de expiar un subjetivo sentimiento de culpa en la loable tarea de acompañar con la lectura a los enfermos de un hospital. Una adolescente inteligente en un cuerpo de niña que comienza a reclamar que se le trate como a un adulto. Un ácrata enclaustrado en un mundo paralelo y volcado en la carrera por cambiar el sistema. Una hija y su madre distanciadas por incompatibilidades solucionables por el amor que se profesan y que nunca se han confesado.
Ciertamente se trata de personajes quizás demasiado arquetípicos pero tratados de una forma exquisita con un acompañamiento literario y musical no exento de espiritualidad, que arropa en todo momento su particular devenir en la historia que se relata y cuyo fin nos anticipa cuando Alessandro lee una parte del precioso poema que da título a la película.
Posiblemente su final sea previsible pero no por ello menos hermoso. Si además tenemos en cuenta el panorama cinematográfico actual (al menos en provincias) resulta muy estimulante disfrutar de relatos como éste.
Ciertamente se trata de personajes quizás demasiado arquetípicos pero tratados de una forma exquisita con un acompañamiento literario y musical no exento de espiritualidad, que arropa en todo momento su particular devenir en la historia que se relata y cuyo fin nos anticipa cuando Alessandro lee una parte del precioso poema que da título a la película.
Posiblemente su final sea previsible pero no por ello menos hermoso. Si además tenemos en cuenta el panorama cinematográfico actual (al menos en provincias) resulta muy estimulante disfrutar de relatos como éste.
T'amai di quannu stavi dintra la naca,
T'addivai ducizza a muddichi a muddichi,
Silenziu d'amuri ca camini 'ntra li vini,
Nun è pussibili staccarimi di tia.
Nun chianciti no, albiri d'alivi,
Amuri e beni vengunu di luntanu,
Dilizia amata mia, sciatu di l'arma mia,
Dammi lu cori ca ti dugnu la vita.
Vacanti senza culura tengu lu senzu ,
Quanno 'na mamma si scorda a so figghiu,
Tannu mi scordu d'amari a tia,
Ti vogghu bbene picciridda mia.
Vulati acidduzzi iti ni ll'amata,
Cantantici mentri nc'è morte e vita,
Comu tuttu lu munnu esti la campagna,
Tu sì a Riggina e ju Re di Spagna.
T'addivai ducizza a muddichi a muddichi,
Silenziu d'amuri ca camini 'ntra li vini,
Nun è pussibili staccarimi di tia.
Nun chianciti no, albiri d'alivi,
Amuri e beni vengunu di luntanu,
Dilizia amata mia, sciatu di l'arma mia,
Dammi lu cori ca ti dugnu la vita.
Vacanti senza culura tengu lu senzu ,
Quanno 'na mamma si scorda a so figghiu,
Tannu mi scordu d'amari a tia,
Ti vogghu bbene picciridda mia.
Vulati acidduzzi iti ni ll'amata,
Cantantici mentri nc'è morte e vita,
Comu tuttu lu munnu esti la campagna,
Tu sì a Riggina e ju Re di Spagna.
(Alfio Antico, Silenzio d'amuri)
miércoles, 15 de junio de 2011
Che gelida manina
Una vez concluido el relato anterior con la soberbia aria Che gelida manina, perteneciente a la fantástica ópera de Puccini "La Bohème", basada en el libro de Henri Murger de título Scènes de la vie de Bohème, uno queda con la sensación de que la obra tiene sentido cuando puedes entender lo recitado y ver a los personajes.
Unas pinceladas acerca del contexto: la historia inicia en París. Allí, cuatro amigos bohemios, Colline, Schaunard, Marcello y Rodolfo, comparten una buhardilla que a duras penas consiguen pagar. En el primer acto, Colline, Marcello y Schaunard se disponen a disfrutar de un dinero que este último acaba de conseguir. Rodolfo, sin embargo, decide quedarse. Una vez solo, alguien llama a la puerta. Se trata de Mimi, una joven costurera que habita en la misma pensión, que le pide ayuda para encender su vela. Segundos después, ella vuelve porque ha olvidado su llave. En ese momento, ambas velas se apagan por lo que deben buscarla a oscuras, situación que facilita el acercamiento de la mano de él con la de ella, encuentro propiciado por Rodolfo quien, a estas alturas, ya se ha enamorado de Mimi.
He traído la versión de Roberto Alagna que, en mi opinión es muy buena. Ojalá la disfrutéis tanto como yo y espero que os lleve a escuchar la respuesta de ella: Si, mi chiamano Mimi.
Unas pinceladas acerca del contexto: la historia inicia en París. Allí, cuatro amigos bohemios, Colline, Schaunard, Marcello y Rodolfo, comparten una buhardilla que a duras penas consiguen pagar. En el primer acto, Colline, Marcello y Schaunard se disponen a disfrutar de un dinero que este último acaba de conseguir. Rodolfo, sin embargo, decide quedarse. Una vez solo, alguien llama a la puerta. Se trata de Mimi, una joven costurera que habita en la misma pensión, que le pide ayuda para encender su vela. Segundos después, ella vuelve porque ha olvidado su llave. En ese momento, ambas velas se apagan por lo que deben buscarla a oscuras, situación que facilita el acercamiento de la mano de él con la de ella, encuentro propiciado por Rodolfo quien, a estas alturas, ya se ha enamorado de Mimi.
He traído la versión de Roberto Alagna que, en mi opinión es muy buena. Ojalá la disfrutéis tanto como yo y espero que os lleve a escuchar la respuesta de ella: Si, mi chiamano Mimi.
jueves, 6 de enero de 2011
Por qué me gusta La Traviata...
La Traviata fue la primera ópera que escuché, la primera que me permitió acceder a las emociones humanas de una forma excelsa. Con maestría la música nos introduce en el corazón de Alfredo quien, a su vez, desvela los sentimientos que el amor de Violeta genera en su corazón. Son estos los que le hacen repetir con voz queda pero firme "dal di che disse: vivere io voglio, io voglio a te fedel, dell´universo immemore, io vivo quasi in ciel".
Lunge da lei es sentir cómo la música inunda el espacio y acaricia los sentidos, uno puede escuchar, ver, saborear, olfatear e incluso tocar aquello que se desprende de estas notas. ese es quizás una de las experiencias más bellas que pueden vivirse...disfrutad con este fragmento.
Lunge da lei es sentir cómo la música inunda el espacio y acaricia los sentidos, uno puede escuchar, ver, saborear, olfatear e incluso tocar aquello que se desprende de estas notas. ese es quizás una de las experiencias más bellas que pueden vivirse...disfrutad con este fragmento.
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